Despertar de un Nacionalista
Francisco Bonilla: Hoy es el 15 de marzo de 2017. Mi nombre es Francisco Bonilla
y estoy trabajando con Lara Kelland. Esta es una entrevista acerca de la vida de
Heriberto Marín Torres, un famoso independentista, uno de los últimos
independentistas de los 50s que todavía siguen con vida. Empezaría por
preguntarle, Don Heriberto, donde nació usted? Heriberto Marín Torres: Yo
nací aquí en el Barrio Coabey de Jayuya, el 23 de noviembre de 1928 Bonilla: Y
como era el Puerto Rico de ese entonces? Marín: Un puerto rico sumamente
atrasado y pobre. La agricultura era lo único que había, mucha cana y mucho
café. También había mucho agricultor pequeño, que tenían sus sembradíos.
Debido a esto pudimos sobreponernos y sobrevivir a todas las consecuencias de la
Segunda Guerra Mundial, en que Puerto Rico no recibía alimentos de ninguna
clase de Estados Unidos ni de ningún otro país. La vida era sumamente
difícil. Yo vine por ejemplo a usar zapatos cuando tenia 11 años, cuando fui
del barrio Coabey a la escuela del pueblo. Fue la primera vez que se me pudo
comprar unos zapatos. Había mucha pobreza, mucha, mucha-- Bonilla: Cuénteme un
poco acerca de su familia creciendo en Jayuya Marín: mi familia era una familia
pobre pero una familia muy buena, muy unida. Sobre todo, muy hospitalaria. A
nosotros nunca nos faltó comida, en ese aspecto, porque de lo poco que
teníamos y de lo poco que tenían los demás familiares y vecinos, lo
compartíamos. Pero hubo mucha gente que no tuvo esa suerte como la que tuvimos
nosotros. No eran independentistas, no eran nacionalistas. El único en ese
momento de la familia que era nacionalista era yo. Papa pertenecía al partido
Socialista, pero no era el partido socialista verdadero, un socialismo
verdadero, sino un era un socialismo que nos impusieron los gobiernos de Estados
Unidos. Era un socialismo mas bien raro, sin ninguna clase de conciencia social,
dirigido por un español, Santiago Iglesias Pantín. Ese socialismo era un
socialismo muy distinto al verdadero socialismo que se trabaja ahora, que se
predica, y se pone en práctica. Bonilla: Como se involucró usted por primera
vez con el partido Nacionalista Marín: A mi casa iba todas las noches una
persona de la familia Torrezola, que era una familia muy conocida en toda la
región de Jayuya. El tio de Blanca Canales, que fue la líder de la revolución
en el centro de la isla, iba todas las noches a leer, a la luz de una lampara,
pasaba una o dos horas leyéndonos. Nos leía sobre Bolivar. Yo a los 7 u 8
años ya conocía las novelas de Victor Hugo, de Jorge Isaacs, de Alejandro
Dumas, y se debe a que éramos un pequeño ateneo. Luego, cuando ya tuve un
poquito mas de edad, yo visitaba la casa de Blanca Canales porque mi mama
trabajaba ahí cocinando, y en la sala habían unos tres o cuatro retratos. Uno
era de los padres de Blanca Canales, don Rosario y doña Consuela, otro de su
hermano famoso, Nemesio Canales, y había otro mas arriba de forma ovalada, que
era de una persona de color negro. Pregunte un día quien era aquel, y me
dijeron que el se llamaba Pedro Albizu Campos, y que estaba preso en una cárcel
en Estados Unidos por defender de los puertorriqueños a ser libres. Aunque yo
tenia muy poca edad, eso me fue conscientizando, hasta que ya a los 14 años yo
era cadete de la republica, que era el ejercito libertador de Puerto Rico
(circa. 1948) -- Aparte de eso, cuando fui a la escuela a estudiar en Jayuya, en
la biblioteca me encontré con un libro de poesía de Francisco Gonzalez Marín,
que era un poeta de Arecibo y tenia mucha amistad con Jose Marti. Su hermano
había muerto en la Guerra de Independencia de Cuba, en la manigua cubana. Y
Marti le prometió que iba a seguir la lucha tan pronto liberaran a Cuba, la
lucha por la independencia de Puerto Rico, que seria la unisono. Ese libro para
mi fue lo máximo para que mi conciencia adquiriera conciencia nacional. Arenas,
se titula el libro. Gonzalo Marín, "Pachin," ingresó en el ejercito cubano, y
murió también como murió su hermano en la manigua cubana. Al poco tiempo,
Jose Marti murió también en la lucha. Bonilla: Así que de aquí viene una
concepción de la independencia de Puerto Rico que va mas allá de la isla? Que
involucra todo el Caribe? Marín: Exacto. Claro, pero porque me hago
nacionalista? Yo no creo que uno nace con el ideal. Eso se va, poco a poco, como
cuando tu construyes una casa-- poniendo una varilla ahora, un pedazo de bloque
(luego). La conciencia nacional se va en esa forma construyendo, se va
organizando. Fueron muchas las cosas. En 1937, cuando es la Masacre de Ponce, yo
lo que tenia eran 9 años. Aquello en mi fue como, trágico, como fue una
tragedia para todo Puerto Rico. Yo tenia una maestra, que no era de Jayuya, sino
de Rio Piedra, cerca de San Juan. Rio Piedras no era parte de San Juan, sino que
era un municipio separado. De nombre Ana Luz Marchand, nos organizó un viaje a
San Juan, a aquel grupo de muchachos descalzos. Salimos de aquí de Coabey,
salimos a pie hasta el pueblo como a las 12 de la noche, para montarnos en un
camión, que tenía aquí un señor de nombre Don Candido González. Un camión
que nos llevó a San Juan. Eso fue una pesadilla, porque ninguno de nosotros se
había montado en una guagua, ni un camión, ni un vehículo de motor! Tan
pronto salimos de Jayuya, como a las cuatro de la mañana, empezó la
vomitadera. Cayo un aguacero, y hubo que tirar del camion. La cosa fue a peor.
Cuando llegamos a Rio Piedras como 6 horas después, hubo que caminar, bajando a
casa de los padres de nuestra maestra. Llegamos a empaparnos de agua con una
manguera, para quitarnos la peste y el lodo que teníamos encima. Nos llevaron a
la universidad y en la universidad de entonces, los estudiantes usaban corbata,
etc.. Era exclusiva la universidad en ese tiempo. Luego nos llevaron a ver al
gobernador asesino que había ordenado la Masacre de Ponce, Blanton Winship. Nos
llevaron a La Fortaleza, y Blanton Winship se asomó por allá por una puerta,
nos miro así por encima, y entro de nuevo a La Fortaleza. A mi nunca se me
olvido la figura de aquel asesino. Eso fue creando poco a poco la conciencia
nacional en mi vida. Luego, claro, conocí a Don Pedro, Don Pedro Albizu Campos,
pero estoy contándotelo poco a poco. El Camino hacia la Revolución Bonilla:
Específicamente acerca de la Revolución de 1950. Cuente un poco acerca de los
eventos que llevaron al 30 de octubre de ese año. Marín: Primero te voy a
contar como conocí a Don Pedro Albizu Campos. Albizu Campos regreso de cumplir
10 años de prisión en una cárcel federal, y los últimos años lo tuvieron en
un hospital de Columbus, en Nueva York. Y regresó a Puerto Rico, a fines de
diciembre de 1947. En 1948, una noche, me fue a buscar a mi casa un compañero,
que era como mi hermano, Griselio Torrezola, a decirme que a casa de Blanca
Canales había llegado una persona que a mi me gustaría conocer personalmente.
Cuando llegue a casa de Blanca, quien estaba en el medio de la sala era Don
Pedro Albizu Campos. Yo lo fui a saludar, y no me dio la mano, sino que me dio
un abrazo. Me preguntó que cómo estaba mi corazón, "hijo cómo está ese
corazón?" Eso para mi, me confirmo más en mi lucha por la independencia de
Puerto Rico. A casa de Blanca, Don Pedro vino como buscando nuevos aires. Aquí
no había contaminación de ninguna indole, había muy pocos automoviles. Y si
nosotros nos organizábamos, un grupo de jovenes, con algunas personas mayores
de mas de 30 años, pero la mayoría de nosotros no llegaban a los 25 años.
Había jovenes como Emilio Marín, mi primo de 15 años y medio. Mi sobrino y
hermano de crianza, Don Antonio González Marín, que tenía 16. Ese grupo que
se organiza, empezamos a recibir conferencias de Don Pedro, conversaciones con
él acerca de que Puerto Rico necesitaba liberarse, y de que los
norteamericanos, el Congreso de los Estados Unidos, los yanquis como él decía,
eran sordos a los reclamos del pueblo de Puerto Rico. De ahí, sale ese grupo
que es el luego participa en las dos revoluciones. Pero ese grupo, del que
algunos eran estudiantes, otros trabajaban en la agricultura, recogedores de
café, había veteranos. Blanca Canales, por ejemplo, era trabajadora social.
Teníamos que comer, había que mantenernos. Venían de la isla muchas personas
de la Junta Nacionalista. Venían a traer dinero, venían con alimentos, para
mantenernos a nosotros. Siempre le preguntaban a Don Pedro que cuando era la
revolución. Porque tan pronto Don Pedro llega a Puerto Rico, se intensifica, se
aprueba la Ley 53, la Ley de la Mordaza. El gobierno nombra, a instancia de los
Estados Unidos, un cuerpo de detectives, de los más selectos que había en
Puerto Rico, para perseguir a Don Pedro, y a los nacionalistas. Había
automóviles siempre, donde Cobi te dijo mas o menos en que sitio era,
estacionados allí, en el mismo sitio, que apuntaban las tablillas y trataban de
conseguir los nombres de las personas que ayudaban a Don Pedro. Así se dio el
carpeteo. Y siempre le preguntaban a don Pedro que cuando era la revolución.
Don Pedro que había sido militar, no era ninguna persona que fuera a delatar a
si mismo, a la revolución. Simplemente les decía que no se sabía cuando
sería, ya que en aquel momento tampoco se sabia. Albizu sabía que la
revolución no era un juego de niños. Era algo bien importante. Podría ser muy
doloroso. La lucha por una revolución no la hace nadie porque le da la gana.
Una revolución tiene que tener, primero, unos objetivos principales muy
importantes. Y segundo, tiene que tener pueblo para hacerla. El decía: lo
importante es que cuando eso venga, tu estés presente ahí. Y de esos nunca
apareció ninguno. Todos los movimientos independentistas en Puerto Rico, pueden
ser pacíficos, como pueden ser violentos, todos están infiltrados, desde
tiempos de España. Los imperios, muy inteligentemente, no nos han puesto a
pelear contra ellos, nos han puesto a pelear contra nosotros mismos. Osea que la
revolución no tenía una fecha para eso. Estados Unidos había organizado las
Naciones Unidas, y el Partido Nacionalista tenía un asiento en las Naciones
Unidas, pero era de observador. Thelma Mielke, me parece, era la que estaba a
cargo de, vamos a decir, la embajada de Puerto Rico, ósea, la representación
de Puerto Rico. Bonilla: En su libro, usted habla de que los patrones de la
tierra, aquí en Jayuya, favorecían a la cultura independentista, y una cultura
igualitaria-- Marín: Si, por ejemplo aquí en Coabey, te puedo hablar de
Coabey. Se considera, y se consideraba, un barrio en que no pertenecía a dos
terratenientes. Por ejemplo, el barrio Saliente, pertenecía a un terrateniente,
que era Atienza, Emeterio Atienza. El abuelo, de Roberto Atienza, el que tiene
la finca San Pedro, la hacienda, era dueño y señor. Su finca colindaba con las
pequeñas fincas que tenía el papa de Ernesto, de Cobí. El barrio Saliente, y
Salientico, eran dos personas. Era Murcio Figueroa, y Don Pablo Morales. Y
habían los Franseche, pero eran muy poquitos. Pero Coabey, estaba dividido,
tenía los Canales, que eran dueños de muchas fincas y muchos terrenos aquí.
Pero había muchos agricultores, pequeños agricultores. Como los eran los
Dávila, los Pierluisi. Eran pequeños parceleros. Los Mattei, los Castañeda,
los Pazzini, de este lado. Era distinto, a pesar de no ser un barrio tan grande,
Don Candido González, no era propiedad de dos terratenientes o tres. Y eso
hacía que fueran más liberales. Quién en Coabey era perseguidor de los
nacionalistas? Nadie. Ninguno. Al contrario, simpatizaban. Los Pazzini, parte de
los Pierluisi, Dávila. Coabey era algo distinto. De ahí es que, Don Pedro, que
vive en Coabey, -- 6 meses? Como 6 meses a 7, logró identificarse con toda esa
gente también. Y ellos con él. O sea, eso hizo que la gente y la juventud, de
Coabey fuera más agresiva en el aspecto del ideal, que otras regiones en el
mismo Jayuya. Y te lo demuestra que los únicos que participaron en la
revolución fueron la gente de Coabey. Excepto, claro, uno que era de Corozal,
que estaba trabajando aquí cuando se estaban construyendo la carreteras, que
era Jaime Rafael Crespo Bou. Pero el resto eran de aquí. Revolución de 1950
Bonilla: Nárreme un poco, brevemente, los eventos del 30 de octubre de 1950?
Marín: Mira, Yo había estado en Nueva York, y había estado desde el mes de
marzo del ´50, hasta el 18 de septiembre del mismo año. Cómo porque son los
eventos de 1950? Por que la revolución? No habia nada preparado para eso, pero
se estaba celebrando a Ruth Reynolds, una periodista y pacifista norteamericana,
muy amiga de Don Pedro. Lo visitaba mucho donde estaba hospitalizado en Nueva
York. Vino aca a Puerto Rico también bastante tiempo. En un restauran, la ven
así rubia como a ella, "blonde like you," y se pensaba que no entendía
español. Había un grupo de oficiales de la policía, almorzando, y comentaron
que en la celebración que iba a haber de la conmemoración del natalicio del
General Valero, que peleó junto a Bolivar por la independencia latinoamericana,
iban a matar a Don Pedro que era el orador principal. Ella se lo trasmitió a
Don Pedro. No se si porque pensaron que ella no entendía nada, lo hablaron así
y tal. Entonces, esa noche, era en Fajardo, fueron mucha gente armada, no pasó
nada, y cuando regresan de Fajardo, en Santurce, en Martin Peña, hay un
semáforo y , supuestamente, dos de los automóviles cruzaron la luz roja y los
detiene la policía, y le encuentra que tenían armas en los carros. De ahí se
da una orden para detener, arrestar, a todos los independentistas y
nacionalistas, y todos los que estaban carpeteados. Eso fue como el 27 de
octubre de 1950, y de ahí es que Don Pedro da la orden al comandante Tomas
Lopez de Victoria, que era el comandante de los cadetes de la república, del
ejercito libertador, que se levante en armas, y se declare la revolucion, el
día 30, tres días después. En ese tiempo, era muy difícil comunicarse por
teléfono. Por ejemplo, en Jayuya, había una estación de teléfono, que para
tu comunicarte, por ejemplo, con Ponce era dos horas. Primero tenías que
comunicarte con Adjuntas, y decir "quiero comunicarme con Ponce". Entonces, de
ahí esperabas como quince minutos más en lo que te comunicaban con Ponce. O
sea, tu no podías hacerlo por teléfono porque vendías la revolución. Si lo
hacías por telégrafo también igual. Así que había que hacerlo
personalmente. Había que ir a cada pueblo, a cada junta nacionalista, y no se
pudo llegar ni a una cuarta parte de los municipios. A los pueblos que se
llegó, se levantaron en armas, que fue: Arecibo, Ponce, Peñuelas, Jayuya,
Utuado, Naranjito, San Juan, Mayagüez. Mayagüez, que no logró tampoco ser un
foco, como se esperaba, porque no pudieron organizarse como tal para eso. Pero,
la revolución, en dos días, fue vendida, dentro del partido nacionalista.
Dentro de la dirección del partido nacionalista, del liderato, había un
encubierto, del FBI, de la policía. Ese encubierto delato la revolución. La
revolución se preparo, en ese tiempo tan corto, para declararse en Utuado. En
Utuado, todas las fuerzas independentistas que lograron contactar, iban a estar
hasta las 12 del mediodía del día 30, que era un lunes, en Utuado. Y de ahí,
en Utuado, se iba a proclamar la república. Se sabía que era muy difícil que
se pudiera ganar. En ese tiempo estaba EE.UU. ante las Naciones Unidas,
informando que iba a haber un Estado Libre Asociado con todos los poderes de
soberanía, y los ---- no tenían que rendirle ya porque Puerto Rico había
dejado de ser colonia. Y que pasa, en el primer intento, el lunes por la
mañana, cuando sale el primer grupo de Peñuelas para Utuado, ya los estaba
esperando la policía. Y en Ponce igual. Osea que fue en tan poco tiempo. Ya te
digo, en 48 horas, se vende la revolución. Por ejemplo lo de Jayuya, vinieron
aquí a avisarle a Blanca Canales, vino Juan Jaca, uno de los lideres del área
norte, vino desde Arecibo, a informarle a Blanca que la revolución empezaba el
día 30. Y el propósito principal era tomar el pueblo, y que la policía se
rindiera, y como no teníamos armas, que nos entregaran las armas largas que
tenían. Pero la policía de Jayuya reaccionó inmediatamente disparando. En los
pueblos pequeños, todo el mundo se conoce. Inclusive la policía eran personas
que uno conocía, que uno conversaba con ellos, no eran enemigos como tal, ni
nosotros teníamos nada contra ellos en el aspecto que nunca hemos visto a un
puertorriqueño como nuestro enemigo. Cuando si, en estos momentos, hay
puertorriqueños que son mas enemigos de nosotros que los de allá. Yo no salí
del grupo de acá. La orden que da Blanca a sus dos comandantes, que era Elio
Torresola y Carlos Irrizarri, era de que el lunes, a mas tardar las 10 de la
noche, se comunicaran, o fueran a visitar, a todo el grupo de nacionalistas, y
decirles que había una reunión en casa de Blanca Canales a las 10 de la
mañana. Y a las 10 de la mañana, estaban ahí, y ahí es que Blanca les
informa que llego el momento de la revolución. Les pregunta primero: cuantos de
ustedes están dispuestos a participar? Y todos dijeron que si, o sea que
estaban bien comprometidos. Había dos líneas de Coabey a Jayuya, y se
intervienen con los choferes para llevar a los nacionalistas allí. Entre ellos
un hermano mío, Luis, que era chofer y le quitaron la guagua. Cuando se llega
al pueblo, ahí es que yo estaba desde la mañana en la escuela superior, y
había conocido a una muchachita jovencita que empezaba la escuela superior, ya
yo me había graduado en el ´48, y ella estaba en el segundo año. En Puerto
Rico había lo que se llamaba interlocking, en la mañana se le daba clase a un
grupo, y en la tarde a otro grupo, porque no había suficientes maestros para
ese tiempo. Ahora sobran. Yo la llevo a medio día a donde ella se quedaba, y ya
habíamos oído que estaban sucedido cosas en la isla, y me dijo: por favor no
te vayas a meter en ninguno de estos problemas que están pasando" y yo le dije
que no. Pero ya a los 5 minutos yo estaba metido en la revolución. Porque
cuando yo salía del sitio donde se declara la republica, el edificio donde
había el puentesito ese bajito que se llevo el rio, venían ya los compañeros
en los automóviles. Y al primer automóvil que pasa les digo: "para donde van?"
y me responden: "vamos a ocupar el cuartel de la policía." Pedí si había
armas, y no tenían armas, me dieron un coctel molotov. Entramos al pueblo, al
cuartel de la policía esta aquí, esta es la calle principal, por detrás esta
la calle donde ahora esta la universidad, y detrás del cuartel de la policía
esta la casa parroquial. Se rodea el cuartel y se le pide a la policía que
entreguen las armas y se rindan, pero abrieron fuego. Ellos tenían armas largas
y nosotros no teníamos. Como único se puede sacar a la policía y a ver si se
podían tomar las armas, con un coctel molotov ya que el cuartel era de madera,
y al ser de madera cogio fuego inmediatamente, y las casas de alado también. Y
la policía se refugia en la casa parroquial. Con las armas que tenían, se
tiraron por la parte de atrás del cuartel. Y dejaron un policía herido, no se
lo llevaron con ellos, ese policía muere quemado, y es quien mata al comandante
Carlos Irrizary, nuestro comandante. Cuando va subiendo las escaleras, Carlos
Irrizary, le dispara y lo cogió por el cuello, y lo mató. Mientras tanto,
Blanca Canales, estaba tratando en el teléfono y el telegrafo de
interceptarlos, para que no se diera a conocer el plan. Cuando hieren a Carlos
Irrizary, el otro comandante Elio Torrezola, se me acerca y me dice vete a
buscar a Blanca y dile que Carlitos ha sido herido, y que aquí en el hospital
no hay nadie que lo atienda. Llego a buscar a Blanca y la encuentro en el
balcón de Los Santos, en la farmacia cerca de donde se declaró la república.
Y subo, y ella está sacando de la cartera la bandera de Puerto Rico, ella la
toma por un lado y yo por el otro, y es cuando se declara la republica. Un
grito, de la república. Abajo había gente pidiendo unirse, pero no había
armas. Esa misma gente luego fueron testigos contra nosotros. Los usaron, los
aterrorizaron. Esa bandera--.llovió mucho ese día, el frío este de Coabey, la
crecida fue increíble. Nosotros habíamos ido por ciertas casas buscando armas,
y lo único que conseguimos fue una escopeta sin cartucho, de un primo mío,
Americo Rivera, sobrino de papa, y de mala gana, claro, nos las entrego. Yo tome
esa escopeta vacía y tuve que hacer guardia en la salida de Jayuya para Utuado,
toda la tarde bajo aquella lluvia increíble. Nadie pudo llegar a Utuado. De
ningún pueblo pudo llegar nadie a Utuado a darle el respaldo que
necesitábamos. Utuado fue el pueblo más sufrido de la isla, de los que
participaban en la revolución, porque la guardia nacional cuando entro, los
arrestaron y los pusieron en una pared, de una calle que se llama Jorge
Washington. Jorge Washington, libertador de Estados Unidos. Los pusieron en la
pared y los fusilaron. Los que quedaron vivos, todos quedaron heridos y así los
metieron presos. Mientras eso pasaba, en San Juan, atacan la Casa de la
Fortaleza. Matan a cuatro de los cinco nacionalistas. Era un grupo grande que
iba a atacar la Fortaleza, y a ultima hora, ya viendo lo que está pasando en la
isla, el comandante de San Juan, Raimundo Diaz Pacheco, decide que en vez de ir
el grupo grande, vayan cinco, cuando más con él. Sabía que los estaban
esperando. Cuatro de ellos mueren en el ataque, y quedó un sobreviviente, muy
herido. También en ese momento, o unas horas antes, se había atacado el
cuartel de la policía de Arecibo, habían muerto nacionalistas y cuatro
policías. En Ponce había habido también levantamientos. Así que la bandera
de Puerto Rico estuvo desplegada en --. Y hubo un héroe anónimo, que nunca se
ha sabido, que consiguió un asta, un palo, un madero, y la izó sobre el techo,
de la farmacia. La bandera estuvo tres días, y luego entra la Guardia Nacional
que la baja. Ese es parte de la revolución.
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